03 Jun

La actitud ante los cambios de salud y alimentación

A lo largo de la vida vamos creando hábitos y costumbres alrededor de elementos como la comida. Sin duda adoptar hábitos de alimentación saludables suele ser un reto bastante grande, ya que estos cambios involucran: cultura, costumbres, ideologías, convivencia social y gustos.

Los motivos que mueven a la gente para comenzar un cambio en su estilo de vida y alimentación son distintos:
● Padecer enfermedades crónico degenerativas: diabetes, hipertensión, insuficiencia renal, ataque al corazón.
● Estar próximo a padecer enfermedades crónico degenerativas: glucosa elevada, triglicéridos y colesterol elevados, presión arterial alta, retención de líquidos, ácido úrico elevado, enzimas elevadas, etc..
● Estética: verse mejor, ponerse ropa de menor talla, eventos sociales (bodas, quince años) y vacaciones en la playa.
● Salud en general: aprender a comer mejor, prevenir obesidad u otras enfermedades.

La motivación de una persona dependerá también de su “actitud mental”, ya que existen diversas etapas de cambio, que interfieren en las acciones que una persona pueda tomar sobre su salud:

1. Persona precontemplativa: no ve o no quiere ver el problema con respecto a su alimentación, estilo de vida y salud. Suele justificarse con frases: “De algo me he de morir”, “ Mis abuelos comían de todo y vivieron hasta los 95 años”.

2. Persona contemplativa: Comienza a cuestionarse un poco sobre sus hábitos o el tipo de alimentos que consume. Observa los pros y contras, sabe que existe riesgo de salud pero aún no se ha animado a realizar el cambio. Suele justificarse con: “Necesito hacer ejercicio pero ahorita hace mucho frio” , “ Sería bueno desayunar todas las mañanas, pero me tendría que levantar más temprano”.

3. Persona determinada: decide intentar el cambio y requiere confianza para controlar su nueva conducta. Suele hacer propuestas como: “El lunes comenzaré con el ejercicio”, “ Esta semana evitaré comer galletas con chocolate”.

4. Persona en acción: ha iniciado acciones concretas para modificar su alimentación y estilo de vida, lo más recomendable es que el nutriólogo lo lleve de la mano para aumentar el éxito y evitar conductas relacionadas a información errónea que ponga en riesgo la salud.

5. Mantenimiento: la persona se concentra activamente en mantener el cambio en sus hábitos alimentarios, hacer ejercicio diariamente, elegir alimentos saludables y cuidar las porciones. También aprende a lidiar con tentaciones que devuelvan actitudes del pasado que no son saludables: “No compraré las galletas porque si las tengo en casa me las voy a querer comer todas”.

6. Recaída: se vuelve a tener conductas negativas, regresa a estados anteriores del cambio como precontemplación o contemplación con el pretexto: “Me merezco los chocolates porque estuve muy disciplinada todo el mes”, “ Lo intenté pero ya vi que sin el refresco no estoy de buenas”.

La importancia de conocer las etapas de cambio, es reconocer nuestra actitud para poder mejorar cada día y enfrentar exitosamente retos de salud y alimentación. El objetivo de estos cambios es que sean perdurables a lo largo de la vida y que cumplan los propósitos principales que son: “prevenir enfermedades y tener una mejor calidad de vida ”.

M.A.K.S. Nutrición
www.maks.com.mx

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